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sábado, 28 de febrero de 2015

Extraños Dones

Sabías que todos tenemos uno o más dones, algunos son muy útiles, otros no sirven de mucho. Pero otros… pueden cambiar tu vida en un instante… y no siempre en el buen sentido…

Sus ojos observan atentamente el panorama que se despliega en el lugar, tranquilidad, calor, los pájaros cantan, una brisa de verano corre suavemente. Pero él sabe que no es así, él sabe que está siendo observado, él sabe que alguien está al asecho, esperando pacientemente  a que David salga del escondite.
Del otro lado de la plaza, Julián se pone en marcha y arremete contra la guarida de David, el cual se percata de lo ocurrido y corre hacia un árbol.
Ambos niños de unos diez años son amigos desde que tenían cinco, y en eso consisten sus tardes en vacaciones. Jugar en la plaza.

Seguramente en tu infancia has jugado al ladrón y policía, típico juego de niños en donde se utilizan armas imaginarias y se hacen ruido de disparos con la boca. David y Julián amaban este juego, lo jugaban durante horas y horas, disparando y corriendo, apuntando y escondiéndose.

Una de esas tardes, David le tocaba ser el ladrón y Julián debía hacer su papel de policía y tratar de atraparlo, los dos niños corrían por todas partes, haciendo sonidos de disparos: Bang, bang, bang…
En determinado momento, Julián atrapa a David, le apunta a la cabeza y le dice:

-Arriba las manos.

David se queda petrificado con sus manos apuntando hacia arriba. Los segundos pasan, la tensión se siente en el aire. Pero entonces, para sorpresa de Julián, David saca una pistola imaginaria de su bolsillo y le apunta a la cabeza con sus dedos índice y pulgar, simulando la forma de un arma.

-Suelta el arma y levanta las manos. Dice David teniendo ahora el control de la situación.

Julián sigue el juego y tira su arma al piso. Pero David no baja su arma, sigue apuntándole a la cabeza.

-Has perdido, le dice David antes de hacer el típico sonido del disparo
Con un movimiento breve de su mano dice la palabra…

Bang...

Es en ese instante, en las cosas dan un giro radical.

Bang… una milésima de segundo después, la cabeza de Julián es atravesada, produciendo que sus viseras exploten de un forma atroz, restos de su cráneo vuelan a más de un metro, sangre chorrea por toda su ropa. El cuerpo de Julián, o mejor dicho, lo que queda de él, cae al suelo haciendo un ruido sordo.

David llora, los padres de ambos llegan, y lloran. La policía llega, y busca al culpable, interrogan a David en busca de respuestas, pero él esta mudo.

El tiempo pasa, y el terrible hecho es catalogado como una bala perdida. Pero obviamente, David sabe claramente lo que paso ese día, sabe claramente quien disparo.

Y por siempre recordara, el sonido del disparo.

Bang…