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sábado, 1 de agosto de 2015

Mascarada de Medianoche

-Jenna, realmente, no necesito más maquillaje. ¿Es una mascarada recuerdas?
-O querida amiga, el maquillaje es fundamental en todo tipo de fiestas, no importa si llevas una máscara, ¡Tienes que lucir hermosa!
-De acuerdo, has lo que quieras. Dije rendida ante la insistencia única de mi mejor amiga.
Sinceramente agradezco poder tener a Jenna conmigo, para todo lo que necesite, a pesar de que parezca sacada de alguna especie de hospital psiquiátrico, no la cambiaría por nada.
-Listo Luce, he terminado, ahora mírate.
Me levanto de la silla y me observo ante el espejo…Wao… Realmente luzco bonita, sí que sabe hacer un gran trabajo. Mis ojos verdes resaltan con el maquillaje mágico de mi amiga, mi vestido blanco se ajusta a mi cuerpo perfectamente y mi altura natural hace verme brillante. A mi lado, Jenna hace una exclamación exagerada simulando asombro.
-Esta noche encontrarás a tu príncipe azul… o rojo. Dice ella codeándome.
-Sigo preguntándome si es necesario usar estas mascaras. Digo mientras sostengo dos mascaras de utilería que combinan con nuestros vestidos.
-¡Por supuesto Luce! ¡Es la Mascarada de Medianoche! Todo el mundo asistirá y por nada del mundo te echarás atrás, ¿Oíste? Ahora camina conmigo, es hora.
Salimos de mi apartamento y afuera la noche es calurosa como todas las noches de Enero, pero se siente un aire extraño, cargado de electricidad, con la promesa de una tormenta y lluvia. Genial, la fiesta es en la otra punta de la ciudad.

Tomamos un taxi y comenzamos nuestro recorrido por las calles, vamos a una velocidad increíble, las luces son solo borrones ante mis ojos. Abro la ventanilla, dejo que el aire golpee mi rostro y respiro hondo, amo hacer eso, me hace sentir libre y fresca, sin ataduras, me hace sentir en casa, abro los ojos y vuelvo la vista hacia mi amiga.
-Cada vez que haces eso siento miedo Luce. ¿Estás pensando en terminar con tu vida acaso? Bromea Jenna mientras le indica al taxista por dónde ir.
Vuelvo mi rostro hacia afuera, y miro hacia el cielo, el cual está cubierto por algunas nubes, imagino la lluvia cayendo en la ciudad, y vuelvo a respirar hondo, en ese momento una gota cae sobre mi mejilla… Si, esta noche será distinta a las demás, lo presiento…

Llegamos al lugar donde será la mascarada, es un ambiente al aire libre donde ya puedo ver a muchos invitados por doquier, el lugar está decorado hermosamente y arriba la noche se cierne sobre nosotros,  la música está sonando y siento ganas increíbles de bailar.
-Al fin. Decimos ambas al mismo tiempo, cruzamos nuestras miradas y nos reímos solo por eso.
-Mi mascara. Dice ella.
Le doy la suya y yo me pongo la mía, y automáticamente me siento un misterio, anónima, me siento libre de ser yo sin pensar en que alguien me conoce. Entramos al predio y la gente parece multiplicarse a cada minuto. Es tiempo de bailar un poco…
Luego de una hora bailando al compás de la música, saludar a más amigas y evitar a algunos chicos molestos, vamos a buscar unos tragos, aunque sinceramente Jenna no necesita tomar más, ella trata de seguirme el paso sin tropezarse, se ve graciosa, no puedo contenerme y empiezo a reírme sin parar.
-¡No te rías maldita belleza latina! Grita ella también riéndose de sí misma.
Pasan dos horas más y la noche sigue siendo un show, hasta que siento urgencia por ir al baño. Pero cuando busco a Jenna a mi lado, ella no está.
-Genial Jenna, genial…

Hago mi camino al baño mientras busco a mi borracha amiga por todos lados. Entro al baño de damas y tampoco está allí. Perfecto. Momento después salgo del baño y continúo mi búsqueda, recorro todos los lugares posibles y media hora más tarde me rindo. Hay más de dos mil personas en este lugar, es casi imposible encontrarla. Miro al cielo y veo que hay más nubes que antes pero nada de lluvia. Siento una sed tremenda así que me dirijo a comprar un trago.
-Quiero algo fuerte. Le digo al barman, un tipo joven y alto de unos  veinte años. El chico sonríe y me guiña un ojo. Al instante me da un vaso con un líquido rojo sangre. Lo tomo sin pensar y enseguida me siento más liviana y con más energía de la normal. Salgo a la pista y comienzo a bailar con gente que ni siquiera conozco y pierdo completamente la noción del tiempo.
Todo va bien hasta que alguien habla por un micrófono, la voz me explota en los tímpanos  y de la nada vuelvo a estar totalmente despierta.
-Espero que todos estén pasándola excelente en esta noche especial. El tipo del micrófono deja de hablar por un momento mientras todo el público vitorea a su favor. Luego continúa hablando.
- Como todos saben, esta noche es conocida como la Mascarada de Medianoche, casualmente solo faltan diez minutos para que las campanas anuncien las doce, y como es dicho, antes de que ocurra esto, cada uno de ustedes debe conseguir una pareja, alguien con quien bailar la canción de la medianoche. Vamos, no me digan que son tímidos. Les deseo mucha suerte, y… quien dice, tal vez esta noche sea distinta…
-Distinta... Repito.

Todo el mundo se revoluciona a mi alrededor buscando desesperadamente una pareja antes de las doce, y yo, yo solo empiezo a caminar, no sé a dónde, solo camino  entre la gente, en un momento miro a mi alrededor y me doy cuenta de que estoy completamente perdida, no sé dónde está la entrada ni la salida, no sé ni siquiera donde esta Jenna, tengo que salir de aquí.
Me doy vuelta rápidamente para volver sobre mis pasos cuando choco contra un pecho duro frente a mí, levanto mi mirada para ver a su dueño y ahí el mundo se congela… no,  yo me congelo… Unos ojos celestes como el mar están clavados sobre los míos de una manera tan… no puedo describirlo, su mirada me atraviesa, me penetra de una manera sobrehumana. El chico tiene un pelo castaño oscuro y algo de barba en su rostro y su… Esperen. Él está sonriendo… su sonrisa es…indescriptiblemente bella. Mi respiración se vuelve superficial y siento que pierdo el equilibrio. A una velocidad increíble el usa sus fuertes brazos para sostenerme  por la cintura y volver a ubicarme donde estaba antes, cerca suyo, muy cerca…
-Soy Daniel. Dice el con una voz que me derrite.
-Luce. Digo yo incapaz de contener el calor en mis mejillas.
-Eh… ¿Quieres bailar? Es que ya son casi las doce y… bueno. De pronto parecía nervioso, como si yo pudiese llegar a rechazarlo.
-Claro. Digo sin vacilar.
Comenzamos a movernos de una manera mágica, yo bailo muy bien gracias a mis clases que tomo desde que tengo memoria, pero él es un Dios en la  forma en que se mueve, y jamás, pero jamás, despega sus ojos de los míos, y su media sonrisa, es todo para mí…

-Eres hermosa. Dice el, y yo me hago agua.
-Gracias, tú también lo eres. Digo al tiempo que suspiro.
Su sonrisa se hace aún más amplia, mostrando unos dientes dignos de publicidad, y sus brazos, fuertes, me sostienen con una determinación hermosa, reclamando su lugar, como si yo fuese suya, y el fuese mío…
Demasiado pronto, el cronometro de la pantalla gigante marca que solo queda un minuto para las doce.
-Solo queda un minuto. Digo mirándolo.
-Solo un minuto para que el baile termine, no estoy dispuesto a irme, no ahora, no después de haberte encontrado. Dice el, sus ojos parecieron brillar.
- Tampoco me iré a ningún lado Daniel.
-Sé que no Luce. Y vuelve a sonreírme, a mi…
Las campanas comenzaron a sonar, anunciando que la medianoche había llegado, al instante miles de fuegos artificiales vuelan al cielo y estallan en infinidad de colores, uno más bello que el anterior, y nosotros, nosotros solo bailamos y miramos al cielo.
Los colores terminan dando paso a la música que suena nuevamente dando continuidad al baile, pero a algo más. Sentía que había algo más. Vuelvo mi mirada hacia Daniel y lo descubro mirándome con esa intensidad tan propia en él, sentía que lo conocía de antes, mucho antes, sentía que nuestros lazos estaban atados fuertemente. El acerca su rostro al mío y dice:
-Sabía que esta noche sería distinta. Sabía que alguien me estaba esperando.
-También yo Daniel, lo sentí.

Eso fue todo…
Sus suaves labios se posan sobre los míos y siento una explosión en todo mi cuerpo, pero también en lo más profundo de mi ser, en mi alma, lo siento allí, palpitando, era mi corazón, que latía a gran velocidad. Nos besamos mientras la música sigue sonando, pero ahora solo somos nosotros, solo nuestro beso. Sabía que esta noche seria especial…
Entonces, algo frío aterriza en mi mejilla, ambos alzamos la vista al cielo, y es ahí cuando cae, lluvia, fresca y limpia cayendo sobre nosotros, no puedo evitar sonreír al cielo, miro a Daniel que también está sonriendo de esa manera hermosa, nuestras miradas se encuentran y siento una pasión que nuca antes sentí.
Nos besamos nuevamente, esta vez con una sensación más fuerte y hermosa, nos besamos mientras los demás bailan, mientras la lluvia nos moja, nos besamos sin que importe más nada.
-Sabía que te encontraría. Exclamo yo entre besos.
-Siempre te voy a encontrar Luce, siempre.


 Y una vez más, nos besamos…