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viernes, 2 de octubre de 2015

Calor en pleno invierno

Una vez más me adentro en el bosque cubierto de nieve, se me hace muy fácil escaparme hacia este lugar, ya que el bosque de nuestra ciudad empieza justamente en nuestro patio trasero. Así que aquí estoy, camino mientras la luz del sol me pega de lleno en el rostro y un leve viento invernal me congela pero en un buen sentido, amo esa sensación, el frío, penetrando en mí, pidiéndome que lo siga, que sea libre, que corra, fresca y salvaje…
Sigo caminando y doblando hacia donde sea, solo sigo mi instinto, solo camino hacia… algún lugar… Siento que aquí es a donde pertenezco, al bosque, con los arboles decorados por la nieve y a los animales salvajes… pero siento atracción por un tipo de criatura en particular… los lobos. Siento un magnetismo casi peligroso hacia ellos, los he visto mirando hacia mi casa en las frías tardes como la de hoy, observando algo… tal vez observando a alguien… tal vez observándome a mí. Recuerdo que muchas veces vi a unos lobos gris oscuro con un pelaje blanco como la misma nieve sobre sus patas y unos profundos ojos de color amarillo, fijos en mi casa, fijos en mí… Muchas veces intenté acercarme a él.  Pero cuando estoy solo a unos pocos metros, el simplemente se iba corriendo de vuelta al bosque, solo para volver al otro día, y volver a observarme…
Salgo de mis pensamientos sin darme cuenta de que camine mientras pensaba en el lobo de ojos amarillos, camine  y ahora estoy totalmente perdida, miro hacia atrás y solo veo bosque y nieve, vuelvo mi vista hacia adelante solo para descubrir que el sol se está ocultando en el horizonte, me queda no más de una hora de luz, sumado a que la temperatura está bajando considerablemente… Nuevamente sigo a mi instinto y camino creyendo que vuelvo a casa, Tal vez mañana que comienza mi última semana de vacaciones antes de empezar mi último año vuelva al bosque… y tal vez, solo tal vez pueda encontrar a mi lobo…

Mi celular se apaga. Ha pasado media hora y todavía no encuentro el camino a casa, el sol está más bajo y ahora siento un frío tremendo, esto no era lo que esperaba para esta caminata, maldición ni siquiera puedo hacer una llamada de emergencia. Camino un poco más hasta un pequeño claro del bosque y automáticamente mi rodillas caen al suelo, seguido de eso mis pantalones comienzan a mojarse a causa de la nieve, estoy exhausta y mis piernas no reaccionan, tengo mucho frío pero no puedo moverme, solo veo nieve y más nieve y… Lo siguiente que noto es que caigo con el resto de mi cuerpo y es ahí, en ese momento en que el frío me cala los huesos de una manera espantosa, siento frío en cada partícula de mi ser, mis extremidades comienzan a entumecerse, mi mandíbula tiembla y no puedo controlarla, mi respiración es lenta y el vapor sale abundante fuera de mi boca, giro mi cabeza a ambos lados lentamente y solo veo bosque, nieve y… Oh Dios, esto no es bueno…
Lobos… uno, dos, tres… cinco… diez y estoy segura que hay más… y se están acercando, lentamente… esto no es bueno.
Los lobos comienzan a olfatearme  todo el cuerpo, me están rodeando y no puedo hacer más que unos inútiles movimientos a causa del frío y el miedo. Siento que uno de ellos trata de rasgar el pantalón de mi pierna izquierda y luego otro hace lo mismo con la derecha, pero siento un dolor en ese momento, y me doy cuenta de que no están curiosos de saber que hago aquí… Están hambrientos, y yo… yo vine en el momento equivocado… El dolor vuelve pero esta vez en mi brazo derecho y ahora puedo ver que además de blanca nieve también hay rojo… rojo sangre… mi sangre…
Pero es ahí, es ese preciso instante en que elevo mi mirada hacia arriba y veo un lobo en particular, uno que yo conozco, un lobo de ojos amarillos…
El lobo de una manera aleja a los demás asesinos de mis piernas y mis brazos, se para con sus patas a ambos lados de mi pecho y acerca su cara a la mía…
-Por favor. Digo, como si eso pudiese ayudarme en algo.
Veo sus inmensos ojos amarillos observando los míos de una manera profunda y misteriosa… siento que hay algo, no puedo explicarlo, pero siento mi corazón latir con más fuerza, inhalo y siento su aroma a pinos y a algo más… estoy casi segura de que es algo relacionado conmigo… pero, ¿Cómo sería eso posible? Soy una chica y el… un lobo…
El lobo de ojos amarillos eleva su cabeza hacia arriba y aúlla tan fuerte que por un momento mis sentidos vuelven a ser conscientes de la situación en la que estoy, solo por un momento me siento totalmente despierta, pero luego… mi vista se oscurece, mis ojos se cierran y no se vuelven a abrir. Lo último que veo antes de caer en la oscuridad son esos ojos, sus ojos… que me miran… a mi…

Mi consciencia se recupera por un momento, y siento que me muevo con velocidad, pero ¿A dónde? No siento tanto frío, me siento… cálida, ¿Qué está pasando? Abro mis ojos solo un poco y veo que alguien me está cargando en sus brazos, puedo oír su respiración… se siente agitado pero su rostro… puedo ver preocupación y terror tal vez… Intento hablarle, decirle algo, un solo gracias aunque sea… pero solo sale un gemido ronco de mi garganta y el voltea su rostro para mirarme.
Sus ojos son… amarillos…
-Todo va a estar bien, te lo prometo, solo resiste. Dice él.
Intento hablar… juro que intento decir algo pero nada sale, solo tengo en mi mente esos ojos amarillos… amarillos como… como los de un lobo, pero no cualquier lobo, mi lobo… Vuelvo a caer en la inconsciencia

Han pasado 6 días desde mi accidente en el bosque, ya estoy casi recuperada, tengo las cicatrices en mis brazos y piernas de las mordeduras de los lobos,  solo tengo un atisbo del resfriado, por suerte no pesque nada peor. Pero aun así… solo pienso en él, en quien me salvo, en ese chico de ojos… no puedo recordarlo, sé que había algo particular con sus ojos pero no puedo saber que, aunque piense y piense no sale nada de mi cabeza, ni siquiera pude preguntarle quien era,  y nadie sabe cómo llegue a las puertas del patio trasero de mi casa, ni siquiera vieron que alguien me trajo hasta allí…
Me bajo de mi auto y comienzo a caminar por el estacionamiento de la escuela, es el primer día y aunque haya pasado menos de una semana toda la jodida ciudad se enteró de la chica que fue mordida por los lobos en el bosque. Soy una especie de fenómeno ahora.
Las llaves de mi auto caen al piso y se deslizan bajo una camioneta, me agacho para intentar buscarla pero no las veo por ningún lado, genial, voy a llegar tarde mi primer día solo por mis llaves. Me levanto del suelo, me quito el pelo de la cara y…

-Creo que esto es tuyo. Dice un chico que nunca antes había visto.
-Emmm si, gracias, no podía encontrarlas…
-No te preocupes. Dice y luego sonríe
“No te preocupes”… Pienso… ¿De dónde vienen esas palabras? ¿Quién las dijo? Vuelvo a mirar al chico que se está yendo y le pregunto:
-Hey! Eh… Mi nombre es Megan, ¿Cómo te llamas?
Él se da vuelta y dice su nombre:
-Me llamo Hunter.

Y ahí veo sus ojos…


Sus ojos son amarillos…